Desde luego el caso de Adrian si se corresponde con un caso de acoso y, a mi juicio, no se están estableciendo unas buenas prácticas en el colegio.
Dentro del plan de convivencia, en el RRI, se establecen, amparándose en el decreto 15/2007, ya se pueden establecer algunas faltas de disciplina dentro de este caso.
Por lo que respecta al jefe de estudios, no actúa con profesionalidad ni rigurosidad en ningún momento, así como tampoco lo hace la tutora.
En mi opinión se deben vigilar las acciones de los niños en el tiempo de recreo, máxime si existe ya una preocupación por parte de la familia, que son quienes en principio nos ponen sobre aviso.
Asimismo debemos en tutorías implicar a nuestro alumnado en la resolución de conflictos, desarrollando actividades y programas en este sentido a lo largo del curso.
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